Uno de los platos que podemos hacer para acompañar a nuestras comidas cuando tenemos visitas son los patacones… y es que son el acompañamiento perfecto con cualquier salsa, pero cuando los preparas se quedan blandos, a veces pasados en aceite y cuando los muerdes, no hacen «crunch» en tu boca. ¿Es frustrante verdad? Porque sientes que ya no cocinas con perfección.
Te cuento que a mí me pasaba lo mismo hasta que un día vi como una amiga —que es bastante buena en la cocina— le echaba algo a los patacones antes de freírlos por segunda vez. Como es lógico, no me podía quedar con la curiosidad y le pregunté.
El «truco» es bastante sencillo y aunque no me lo creas, los ingredientes que necesitas siempre han estado en tu cocina. Si has leído hasta aquí, me imagino que es porque tú también quieres unos patacones crujientes y no está de más decirte la receta también la voy a compartir contigo.

Todo lo que necesitas es un recipiente, agua y sal. ¡Sí, así como lo lees!…
Coge un recipiente y disuelve una cucharada pequeña de sal con medio vaso de agua y ¡listo! ya tienes la mezcla para que tus patacones queden crujientes.
Una vez que tengas el plátano verde frito y aplastado tal como ves en la imagen de arriba, debes introducir cada patacón en la mezcla y después llevarlo a a la sartén para freírlo por segunda vez: el «truco» es hacerlo bastante rápido para que no se remoje y una vez fuera, debes introducirlo en la sartén con el aceite muy caliente. No olvides darle la vuelta a cada uno hasta que cojan el color dorado que desees y cuando los retires de la sartén, colócalos en un plato con un papel de cocina para que absorban el aceite sobrante.
Con tus patacones ya fritos, sírvelos en un plato con una pizca de sal espolvoreada al gusto y la salsa que más te guste.

¡Ahora sí! Llegó el momento de disfrutar del «crunch» en tu boca y espero que te gusten. ¡Buen provecho!
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